Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. Mil veces te quiero, te quiero y te quiero.
No te di todos los besos que te tenía que haber dado; ahora soy consciente de la cantidad que me he dejado aquí dentro guardados.
Te quiero mucho, Kutxicú. Hoy hace 11 días, 8 horas y 15 minutos que te dejé marchar. No me arrepiento, mas no dejo de llorar.
Te echo de menos a cada momento; te espero detrás de cada esquina. Cuando entro a casa, te busco en el sofá. Te busco en la puerta de la cocina. Te busco a mis pies al cocinar, en mi espalda al acostarme. Te lloro en todos esos desengaños; no me acostumbro a tu falta.
Aún no soy capaz de reír cuando te recuerdo, solo lloro. Sin embargo, tengo esperanza en que algún día podré reír, y contar a todo el mundo lo graciosa, cariñosa y buena que eras conmigo. Ellos conocen tu carácter; gracias por dejarme a mí conocerte completa.
Tengo tus fotos al lado de la cama; todas las noches les tiro besos, deseando al menos una oportunidad más de poder dártelos a ti, en tu nariz sonrosada, entre tus ojitos amarillos, en tus tres patas.
Entiendo que nadie lo entienda; no busco comprensión en otros. Has sido para mí más de lo que ellos se pueden imaginar y no podrían ponerse en este lugar. Lucía Solla describe este dolor como un peso que te arrastra de las piernas y te aparta de las personas normales que no sienten este dolor, que te aprieta la nariz y te tapa la boca y te escupe a los ojos y se te sube a los hombros y no puedes más. Ni un poquito más. Me parece corto para describir el dolor que yo sentí al ver tus ojos apagarse.
Te quiero, te quiero, te quiero millones de veces y ahora tengo que aprender a quererte sabiendo que no estás en casa esperándome.
Me has enseñado a querer incondicionalmente, me has enseñado el significado profundo de paciencia, me has enseñado a cuidar a los de tu especie y a otras más. Desafortunadamente, también me has enseñado lo que es aguantar sin quejarse y el sentimiento de pérdida de los de alrededor. Cariño, ay por favor, ojalá haber sabido si estabas sufriendo antes. Esa duda se me queda.
Mi Cuqui. Mi chiquita. Mi corazón entero. Te llevo conmigo y dentro de mí vivirás para siempre.












No hay comentarios:
Publicar un comentario