jueves, 17 de junio de 2021

Todos moriremos algún día

Un sistema educativo que nos aplasta,

violencia en televisión 

y familia desestructurada.

Con más detalle:

memorizar y vomitar,

en una hora escribir todo lo que puedas,

no entender nada y hacer como que sí.

Guerras entre países sin ninguna explicación,

gente apaleando a un cadáver encristalado,

familias sacadas a rastras de su casa.

Papá y mamá se amenazan con divorciarse,

hacemos como que los problemas no existen,

pero te sientes con suerte porque otros padres amenazan con la muerte.


Adolescentes callados,

adultos que trabajan horas extra,

abuelos en residencias.

Con más detalle:

Jóvenes con falta de referentes,

que aguantan palizas físicas y verbales,

el objetivo es pasar desapercibidos.

Alquileres imposibles por metros cuadrados inhabitables,

miedo al despedido constante,

y una competitividad de provecho para el empresario. 

Ancianos a los que se les empieza a olvidar si han desayunado,

unos nietos que han crecido con falta de empatía,

y unos hijos sin tiempo para dedicárselo.


Un mundo de internet impune,

una política reality-show,

una sanidad pública asesina.

Con más detalle:

un niño se suicida porque se le acosa en Twitter,

una niña deja de comer porque se compara en Instagram, 

una persona es despedida de su trabajo porque un vídeo privado es difundido por Whatsapp.

Un partido político utiliza para nacer un independiente pero televisado 15-M,

en el congreso si juegas al Candy-Crush te invitan a Masterchef,

el debate lo gana quien consiga el "zasca" más viral.

Una mujer con cáncer muere consumida por la lista de espera,

en los pasillos la gente yace en una cama sin privacidad,

plantas enteras de hospitales sin funcionar.


Qué alivio pensar que,

qué paz la idea de que,

qué descanso no olvidar que,

menos mal que,

todos moriremos algún día.


martes, 8 de junio de 2021

Radical y violenta

Me llaman radical 
y me llaman violenta
por no hacer lo que esperan,
por no pensar como quieran. 

Me llaman radical 
y me llaman violenta
porque me esfuerzo en tener la última palabra,
porque no les compro los consejos. 

Me llaman radical 
y me llaman violenta 
porque me enfado y grito,
porque me encorajo y me largo. 

Me llaman radical,
porque he decidido no aguantar lo que no me gusta,
porque no abandono mis principios.

Y me llaman violenta,
porque digo lo que siento en todo momento,
porque tengo definido el concepto de justicia. 

Me llaman radical 
y me llaman violenta,
sobretodo, porque soy mujer. 

Porque si no fuese mujer, 
me llamarían decidido, 
me llamarían coherente, 
me llamarían valiente, 
me llamarían fuerte. 

Soy radical 
y soy violenta 
porque soy mujer en un mundo de hombres, 
y éstos no contaban con que yo supiera responder. 

Soy radical, sí;
conmigo o contra mí. 

Y soy violenta, sí,
como última respuesta posible,
como el último recurso que me queda.